“¿En quién confían los jóvenes?”: el grito que marcó el Sermón de las Siete Palabras
Santo Domingo. – El tradicional Sermón de las Siete Palabras, celebrado este Viernes Santo por la Iglesia Católica en la Arquidiócesis de Santo Domingo, estuvo marcado por fuertes reflexiones sobre problemáticas sociales que afectan a República Dominicana, como la desigualdad, la corrupción, la migración, el suicidio y la pérdida de identidad.
La primera palabra, basada en el evangelio de Lucas 23:24 “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” fue pronunciada por el reverendo padre Francisco Benito Alvarado Herrera, quien resaltó que el perdón de Dios no tiene fronteras.
En ese sentido, afirmó que “las líneas fronterizas no se marcan en los corazones” y advirtió que ninguna ley debe estar por encima de la dignidad humana.
Durante la segunda palabra, se cuestionó la falta de prioridades en la gestión pública, señalando que en ocasiones se destinan recursos a obras innecesarias mientras sectores fundamentales como la educación carecen de financiamiento.
“No podemos hablar de justicia mientras existan tantos dominicanos viviendo en condiciones de desigualdad”, expresó el reverendo padre Mario de la Cruz Campusano, quien también denunció que la corrupción continúa profundizando las brechas sociales.
La tercera palabra, a cargo del sacerdote José Ricardo Rosado Acosta, estuvo centrada en el papel de la familia y, especialmente, en la realidad de muchas mujeres que sostienen sus hogares en medio de grandes dificultades. El religioso destacó que muchas enfrentan abandono, violencia y sufrimiento silencioso, cargando solas con la responsabilidad familiar.
En la cuarta palabra, se planteó una preocupación sobre la juventud y la falta de referentes confiables en la sociedad, cuestionando: “¿En quién pueden confiar nuestros jóvenes?”, en medio de un contexto de incertidumbre social.
La quinta palabra abordó temas como el suicidio y la crisis de identidad. La religiosa sor Zolia María Mercedes López interpretó la expresión “Tengo sed” como un clamor por justicia, oportunidades y dignidad, al tiempo que advirtió sobre una sociedad desconectada de su esencia: “El mundo está conectado con los que están lejos, pero desconectado de los que están cerca”.
Asimismo, se reflexionó sobre la pérdida del sentido de pertenencia y valores, señalando que el ser humano corre el riesgo de olvidar su condición de hijo de Dios en medio de las presiones sociales actuales.
Finalmente, la palabra basada en el evangelio de Mateo 27:46 “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” fue compartida por el reverendo padre Candelario Mejía Brito, quien llamó a la reflexión ante el sufrimiento humano y la necesidad de fortalecer la fe en tiempos de crisis.
El Sermón de las Siete Palabras volvió a servir como un espacio de análisis espiritual y social, donde la Iglesia Católica elevó su voz frente a los principales desafíos que enfrenta la sociedad dominicana.





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