La Democracia Dominicana Control y el Riesgo
Por Lic. Felix Aguilera M.A,
Abogado especialista en Derecho Penal, Técnico Electoral y Criminalística.
La República Dominicana ha adoptado la democracia como su sistema de gobierno, fundamentada en la soberanía popular, la elección de representantes y la protección de derechos. Este sistema, en constante evolución, enfrenta el desafío de consolidar sus instituciones, fomentar una participación ciudadana activa y erradicar la corrupción, buscando un equilibrio entre la voluntad del pueblo y la necesidad de un gobierno eficiente y justo.
En contraste, el célebre filósofo ateniense Sócrates, considerado el "padre de la filosofía", expresó profundas reservas hacia la democracia directa de su época. A pesar de que Atenas era la cuna de este sistema, donde los ciudadanos votaban directamente en asambleas, Sócrates observó una debilidad fundamental que, a su juicio, podía conducir a la autodestrucción de la sociedad.
El núcleo de la crítica socrática residía en la igualdad de poder que la democracia otorgaba tanto a individuos informados como a aquellos carentes de conocimiento. Sócrates sostenía que una sociedad no podía prosperar si las decisiones cruciales eran tomadas por personas que no comprendían la materia en cuestión, comparando la situación con la elección de un médico o un cirujano por una multitud sin formación médica.
Esta analogía socrática se extendía a la esfera política, cuestionando por qué se confiaba el gobierno de un país a una masa desinformada sobre economía, leyes o administración, en lugar de a expertos cualificados. Para él, el liderazgo se convertía en un concurso de popularidad, donde triunfaba quien mejor sabía entretener o manipular emociones, no necesariamente el más capaz o inteligente.
Sócrates también identificaba la propensión de la democracia a generar división y caos. La diversidad de demandas y la lucha por el poder entre distintos grupos creaban un ambiente de inestabilidad y conflicto constante, lo cual, con el tiempo, podía agotar a los ciudadanos y llevarlos a renunciar a la libertad en busca de orden.
La predicción más sombría de Sócrates era que este caos democrático a menudo allanaba el camino hacia la tiranía. Ante la inestabilidad, la sociedad podía volcarse hacia un "hombre fuerte" que prometiera orden y seguridad, llevando a la renuncia de los principios democráticos en favor de un régimen autoritario.
Trágicamente, la propia vida de Sócrates sirvió como ejemplo de su crítica. Fue juzgado y condenado a muerte por un jurado de ciudadanos comunes, demostrando cómo el juicio popular, sin la guía de la razón y el conocimiento, podía ser falible y perjudicial.
Las lecciones de Sócrates resuenan en la democracia dominicana contemporánea, instándonos a reflexionar sobre la calidad de la deliberación pública, la importancia de la educación cívica y la necesidad de asegurar que las decisiones políticas se basen en el conocimiento y la competencia, buscando un equilibrio entre la libertad participativa, la eficacia de un gobierno sabio y justo. Para hacer sugerencias comunicate al correo inverjurard@gmair.com





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Excelente artículo de Aguilera sobre la democracia, es un buen análisis desde la perspectiva filosófica de Sócrates, quien no queria saber de la democracia porque personas son principios tomaban las decisiones sin analizar las razones.
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