Una propuesta para garantizar transparencia y proteger el patrimonio odfélico
Por Juan Veras
SANTO DOMINGO, RD.- El Comité Administrativo que dirige la Gran Orden Unida de Odfelos jurisdicción República Dominicana ha asumido una responsabilidad de gran importancia para el presente y el futuro de la institución, al identificar una situación que durante años ha generado preocupación entre numerosos hermanos de la Orden.
La existencia de propiedades que han pasado a manos de particulares y el abandono progresivo de diversas logias en distintos puntos del territorio nacional constituyen desafíos que requieren atención inmediata y decisiones responsables.
La preservación de los bienes patrimoniales de una organización fraternal no debe ser considerada únicamente como un asunto económico, sino también como un compromiso moral e histórico.
Cada logia, cada terreno y cada inmueble adquirido a través del esfuerzo y sacrificio de generaciones de hermanos representa parte de la memoria institucional y del legado construido por aquellos que dedicaron tiempo y recursos al crecimiento del odfelismo dominicano.
En respuesta a esta situación, el Comité Administrativo decidió nombrar una comisión encabezada por Félix GT y quien suscribe, junto a otros hermanos comprometidos con la causa institucional.
El propósito principal de esta comisión consiste en elaborar una normativa clara y estructurada que permita establecer mecanismos adecuados para la recuperación y protección de estos bienes pertenecientes a la Orden.
Esta iniciativa busca además que, en aquellos casos donde un inmueble deba ser vendido por razones justificadas, existan procedimientos definidos que sirvan de guía para garantizar transparencia, legalidad y participación. Una normativa bien construida evitaría improvisaciones y reduciría interpretaciones individuales que puedan poner en riesgo los intereses colectivos de la institución.
Consciente de la importancia del tema y de la necesidad de escuchar distintas voces, el Comité Administrativo ha convocado para el próximo 24 de mayo a todos los altos cuerpos de la organización.
La intención es permitir una participación activa en la toma de decisiones y construir un instrumento normativo que cuente con el consenso y el respaldo de quienes tienen responsabilidades dentro de la estructura institucional.
La participación colectiva fortalece la democracia interna y permite que los hermanos puedan aportar experiencias, recomendaciones y observaciones que contribuyan a crear una normativa más justa y equilibrada.
Las decisiones trascendentales para el patrimonio de la Orden deben nacer del diálogo y no de imposiciones individuales, pues los bienes pertenecen a todos y no a intereses particulares.
Sin embargo, mientras se desarrolla este proceso, resulta lamentable observar cómo han surgido desinformaciones y comentarios que generan incertidumbre dentro de algunos sectores.
Más preocupante aún es la falta de ética demostrada por miembros del propio organismo, quienes aparentemente han filtrado informaciones que solo correspondían al conocimiento interno del Comité Administrativo.
La discreción y la responsabilidad constituyen principios fundamentales dentro de cualquier organismo institucional, especialmente cuando existen procesos en discusión que aún no han concluido.
Cuando se produce la divulgación de informaciones parciales o fuera de contexto, se corre el riesgo de crear confusión, alimentar rumores y provocar interpretaciones equivocadas que pueden afectar el trabajo que se intenta desarrollar.
Debe recordarse además que quienes forman parte de organismos de dirección asumen una juramentación de discreción y compromiso con la institución.
Esa responsabilidad no representa un simple acto protocolar, sino un deber ético destinado a proteger procesos internos mientras las decisiones no hayan sido debatidas y aprobadas de manera oficial.
Por el momento corresponde esperar el desarrollo de los trabajos de la comisión y los resultados que puedan surgir del encuentro convocado para el 24 de mayo.
El Comité Administrativo, como organismo rector democrático, ha expresado su intención de construir una normativa abierta a la participación de todos.
El tiempo permitirá conocer los resultados de este esfuerzo, cuyo propósito principal debe ser la protección del patrimonio institucional y el fortalecimiento de los principios de amistad, amor y verdad que sustentan la Orden.





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