Cuba y el doble rasero de EE.UU.
Oscar López Reyes
Cuba ha sido impactada en su desarrollo humano-social y los cubanos privados de necesidades básicas. Durante seis décadas, Estados Unidos le ha bloqueado 170.677 millones de dólares; no ha acatado 33 resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas que reclaman terminar con el atajo, en tanto que el gobierno norteamericano mantiene nexos de cooperación con regímenes anti-democráticos y que cometen atrocidades a gran escala, porque le aseguran la permanencia de bases militares y la aplicación de sus estrategias geopolíticas.
Como dice el refrán, la superpotencia norteña penaliza a otro, pero premia lo propio. Su presidente, Donald Trump, plantea la caída cruenta y sangrante de seres humanos en Cuba, con su amenaza de ocupación militar, por su sistema socialista. Paradójicamente, apoya a gobiernos autoritarios y monarquías absolutistas que les favorecen en sus intercambios económicos y su estrategia hegemónica, como Israel, principal democida/genocida del siglo XXI; Arabia Saudita, Catar y Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Jordania, Guinea Ecuatorial, Ruanda, la República de Chad, Yibuti, en el noreste de África; Sahel y África Occidental, la República “Democrática” del Congo (RDC) y otros.
¿Incoherencia o incongruencia?
En sus ilusiones anti-dialécticas, el mandatario estadounidense no echa la vista a los descalabros estrepitosos que ha cosechado donde quiera que ha metido sus botas, ni comprendido que las rupturas bruscas hacia las transiciones desencadenan colapsos financieros, más divisiones, ilegitimidades, crisis humanitarias, incertidumbres y disgustos comunitarios en los terruños intervenidos a la fuerza.
El asedio, la obstrucción y el cerco petrolífero a Cuba han sido con tanta saña y tan despiadado, por instigación de la diáspora cubana, que en los estertores de la Covid-19 la administración de Trump impidió la compra de reactivos, jeringas y dispositivos para los ensayos clínicos, en el instante en que en la esfera internacional la mayor de las Antillas impulsaba el uso de su medicamento Interferón Alfa-2b.
En la coyuntura más aciaga de la pandemia, sólo el presidente Luis Rodolfo Abinader mandó a la vecina isla más de 12 toneladas de material sanitario y medicamentos, valorados en 550,000 dólares. Gestos de hermandad también han sido exteriorizados por otros jefes de Estado dominicanos: Leonel Fernández restableció nexos diplomáticos con Cuba en 1998 y dos veces (20-24 de agosto de 1998-16-17 de abril de 1999) acogió en el país al comandante supremo de la revolución cubana, Fidel Castro Ruz, quien fue recibido por Joaquín Balaguer y Juan Bosch, líderes que le admiraban y respetaban.
Los afanes por el cambio
Por la ruina económica, en 1978 China asumió un modelo de socialismo de mercado y por el estancamiento económico crónico -incluso a raíz del naufragio de las reformas de Glásnost (apertura y libertad de expresión) y Perestroika (reestructuración económica), en 1991 el presidente Mijaíl Gorbachov dispuso la disolución formal de la Unión Soviética y la liquidación del socialismo. El dinamismo económico-financiero y geoespacial de ambas superpotencias ha sido notorio.
Consciente de que, en los resortes del capitalismo contemporáneo, la deficiencia o incompetencia del socialismo prohijado por la revolución rusa de 1917, conducida por Vladimir Lenin, y la revolución Comunista China de 1949, liderada por Mao Tse-Tung, a partir del 2011 el presidente cubano Raúl Castro Ruz alboreó como el gran reformador de Cuba: propulsó la "Actualización del Modelo Económico".
Esa descentralización de la economía, alineada parcialmente con el libre mercado, abarcó 178 reformas estructurales. Pretendía la apertura de la inversión extranjera, el trabajo por cuenta propia (Cuentapropismo), la compraventa de viviendas y vehículos, la exportación e importación sin tantos intermediarios oficiales, la reestructuración del mercado cambiario y una reducción de la burocracia y los subsidios estatales.
Histórico. Entre el 20 y el 22 de marzo de 2016, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, giró una visita oficial a Cuba y en el Palacio de la Revolución dialogó con Castro Ruz, en la motorización del “deshielo cubano”. Suscribieron acuerdos para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, el relajamiento de las restricciones financieras y las remesas, la facilidad de viajes de norteamericanos a Cuba, el correo postal directo, ampliar el acceso a internet y a las telecomunicaciones en la isla, preservar áreas marinas y la liberación de prisioneros políticos.
Pero, érase una vez que el jardín republicano afloró contra Cuba como un objeto punzante, igual que un clavo en el zapato. Trump en su primer mandato (2017-2021) desaprobó los acuerdos de Obama y recrudeció la asfixia financiera a la isla. Al llegar el presidente Joe Biden a la Casa Blanca (2021-2025) asumió una pose intermedia: mantuvo parcialmente las sanciones de Trump, flexibilizó los viajes, eliminó los topes a las remesas familiares, reactivó los vuelos comerciales y el Programa de Permisos de Reunificación Familiar Cubana (CFRP) y retiró a Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo.
Las tensiones Estados Unidos/Cuba han subido de tono en el segundo mandato de Trump (20 de enero de 2025), quien ha implementado una política máxima presión, el aislamiento internacional, incremento de las misiones de inteligencia militar frente a las costas cubanas y las advertencias de un rápido aparataje militar, dirigidos a lograr un "cambio de régimen".
La intensificación del embargo a Cuba, ¿perjudicará o no a la población vulnerable e indefensa y a los familiares de los miembros de la diáspora? Con mandatos punitivos contra corporaciones extranjeras y funcionarios estatales, ¿qué gana Estados Unidos? ¿Crea o no una crisis humanitaria el no el acceso a medicamentos y equipos médicos e insumos vitales para pacientes de hemodiálisis, oncológicos, crónicos, ancianos, para niños especiales y discapacitados?
Más. Con una invasión militar, ¿cambiará a golpe y porrazo el sistema socio-político y la forma de pensar de un amplio segmento de la población cubana?
Sitiada durante más de 60 años, ¿cómo y por qué Cuba ha podido sobrevivir? ¿Ha sido acaso por el auxilio de la Unión Soviética primero y Venezuela después, y por el temple heredado de los Castro? ¿Qué otro país con pequeño y mediano desarrollo puede navegar con ese estrangulamiento?
El otro bloqueo. Un porcentaje apreciable del ciclo de reformas propuestas por Raúl Castro en 2011 está a medio camino -exceptuando el aperturismo y reconocimiento estatal a la comunidad homosexual- por desaciertos internos y fundamentalmente por las barreras gringas. En junio de 2026, el presidente Miguel Díaz Canel anunció otro paquete de reformas en la espina dorsal del más exagerado apuro económico cubano. ¿Podrá ejecutarlas en la navaja de la citada vena yugular?
La cuna de Carlos Manuel de Céspedes (padre de la patria de Cuba), José Martí (el Apóstol), Antonio Maceo (el Titán de Bronce) y Fidel Castro (el Comandante de la Revolución) precisa, con urgencia, un SOS, como la asistencia directa de planificadores, economistas, desarrolladores y negociadores de China, Rusia y Vietnam, que le sirvan de coach, específicamente para implementar un nuevo modelo socialista/capitalista, y aporten experiencias sobre cómo lidiar exitosamente con el imperio, sin renunciar a principios, en aras de reconstruir los nexos bilaterales y preservar el legado histórico de soberanía y desarrollo social. ¡Así sea hecho…!





.jpg)


Post a Comment