Logia Veritas realiza taller sobre Odfelismo
Por Juan Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
Fue celebrado este domingo en la Respetable Logia Veritas un importante taller sobre la simbología del Odfelismo, impartido por el hermano Federico Beltré, miembro Ad Vitam del Distrito 1, quien desarrolló una exposición orientada a profundizar en los signos, símbolos y enseñanzas que forman parte de la tradición de la Gran Orden Unida de Odfelos. La actividad constituyó un espacio de reflexión y aprendizaje para los hermanos presentes, al poner de manifiesto que la simbología no debe ser contemplada únicamente como una representación externa, sino como un lenguaje destinado a orientar la conducta y fortalecer los principios.
Durante el desarrollo del taller se abordaron diferentes aspectos relacionados con el significado de los signos de la Gran Orden Unida de Odfelos, procurando que cada hermano comprendiera que detrás de cada símbolo existe una enseñanza que debe ser llevada a la vida cotidiana. El verdadero conocimiento odfélico, por tanto, no consiste solamente en conocer determinadas figuras, palabras o ceremonias, sino en descubrir el mensaje moral que ellas encierran y convertirlo en una guía permanente para nuestras acciones.
Uno de los puntos tratados con especial interés fue la Regia Gala, entendida dentro de la simbología del Círculo Místico como un reconocimiento de profundo contenido moral. No se trata simplemente de un distintivo externo ni de un galardón que pueda apreciarse únicamente por su belleza o solemnidad; representa, en esencia, el resultado de un proceso interior en el que el individuo ha tenido que enfrentarse consigo mismo, vencer debilidades y demostrar mediante sus actos que es capaz de vivir conforme a los principios que proclama.
La Regia Gala puede ser interpretada, entonces, como un exquisito galardón que se adquiere mediante un supremo esfuerzo, una férrea voluntad y una disposición permanente a trabajar sobre uno mismo. Su verdadero valor no está solamente en recibirla, sino en comprender aquello que simboliza: el compromiso de quien decide elevar su comportamiento, fortalecer su carácter y hacer de la moral una práctica cotidiana, aun cuando las circunstancias personales o sociales le presenten obstáculos.
En ese sentido, la enseñanza adquiere una dimensión particularmente profunda porque invita al odfélico a comprender que la transformación personal no ocurre de manera automática. Es una lucha constante, silenciosa y muchas veces difícil, en la que cada ser humano debe enfrentarse a hábitos, costumbres, prejuicios y comportamientos que ha acumulado durante años. Cambiar aquello que hemos vivido durante mucho tiempo requiere valor, disciplina y, sobre todo, la voluntad de reconocer que siempre existe la posibilidad de ser mejores.
Romper esquemas no significa desconocer nuestra historia ni renunciar a las experiencias que nos han formado. Significa tener la capacidad de identificar aquellas prácticas que ya no contribuyen a nuestro crecimiento moral y sustituirlas por conductas más elevadas. El Odfelismo, visto desde esta perspectiva, plantea una tarea profundamente humana: trabajar primero sobre nosotros mismos antes de pretender transformar a los demás.
La simbología adquiere así una importancia extraordinaria, porque cada signo puede convertirse en un recordatorio permanente de los compromisos asumidos. El hermano que conoce verdaderamente el significado de un símbolo no debería limitarse a explicarlo con palabras; debería demostrarlo con su conducta. La fraternidad, la honestidad, el respeto, la disciplina y la solidaridad dejan de ser conceptos abstractos cuando se convierten en acciones concretas dentro y fuera de la Logia.
El taller impartido por el hermano Federico Beltré dejó, por tanto, una enseñanza que trasciende el espacio físico de la Respetable Logia Veritas. Su importancia radica en recordar que las instituciones fraternales conservan su verdadera fortaleza cuando sus miembros son capaces de llevar sus principios a la sociedad. El conocimiento simbólico alcanza su mayor dimensión cuando se transforma en conducta, y la ceremonia adquiere sentido cuando inspira una vida más recta, responsable y comprometida.
Al final, la gran enseñanza de la Regia Gala y del Círculo Místico puede resumirse en una idea esencial: el verdadero reconocimiento no es aquel que recibimos de los demás, sino aquel que somos capaces de conquistar dentro de nosotros mismos. El Odfelismo propone una lucha permanente contra nuestras propias limitaciones, una lucha que exige voluntad, sacrificio y valentía. Romper con viejos esquemas, vencer las debilidades y construir una conducta acorde con los ideales que profesamos constituye, quizás, el más difícil de todos los galardones y, al mismo tiempo, el que mayor dignidad puede otorgar al ser humano.





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